¿Tu chatbot cumple el AI Act? Qué tienes que avisar y dónde
De los cuatro casos que obliga a etiquetar el AI Act, este es el que más pymes españolas marcan — y el que se arregla en cinco minutos. Si tienes chat en la web, esto va contigo.
De los cuatro casos que obliga a etiquetar el AI Act, este es el que más pymes españolas marcan — y el que se arregla en cinco minutos. Si tienes chat en la web, esto va contigo.
Si el chat lo atiende una IA, hay que avisarlo. Y antes de que la persona empiece a contar cosas, no en la letra pequeña.
Con una línea al abrir la conversación basta. No hay formato oficial ni logotipo obligatorio.
No aplica si contesta una persona de tu equipo. Un chat atendido por humanos no es un chatbot, aunque el widget se parezca.
De los cuatro casos que el AI Act obliga a etiquetar, este es el que más empresas españolas marcan sin saberlo. Porque el chat de la web se instaló hace dos años, lo atiende una IA, y nadie ha vuelto a mirarlo desde entonces.
La buena noticia: es también el más fácil de resolver de los cuatro. Se arregla escribiendo una frase.
La obligación de transparencia del AI Act, vigente desde el 2 de agosto de 2026, cubre los sistemas de IA que interactúan con personas. Traducido a tu web:
Si a quien escribe en tu chat le contesta una IA, esa persona tiene que saberlo antes de empezar a contarle cosas.
El "antes" es la parte importante. No es un aviso a posteriori ni una mención en la política de privacidad: es información que la persona necesita para decidir qué cuenta. Alguien que cree hablar con un comercial humano dice cosas distintas de alguien que sabe que habla con un bot.
Tres situaciones en las que puedes pasar de largo:
No hay fórmula legal obligatoria ni icono europeo que haya que usar. Puedes escribirlo con tus palabras y con tu tono. Lo que se pide es que sea claro y comprensible, no que use unas palabras concretas.
Eso significa que puedes hacerlo sonar a tu marca en vez de a advertencia legal.
Tres registros distintos, todos válidos. Elige el que encaje con tu tono:
Directo y neutro:
Hola. Te atiende un asistente automático. Si prefieres hablar con una persona del equipo, dímelo y te paso.
Cercano:
Soy el asistente virtual de [empresa] — sí, una IA. Puedo resolverte lo habitual al momento; para lo demás te paso con alguien del equipo.
Con la limitación por delante:
Te responde un asistente automático. Va bien para dudas frecuentes; si es algo concreto de tu caso, te paso con una persona.
Fíjate en lo que hacen los tres: avisan y ofrecen la salida humana. Ese segundo movimiento no lo pide la norma, pero mejora la conversación y reduce el abandono.
Este aviso lleva años recomendándose por pura honestidad comercial, mucho antes de que fuera obligatorio.
Ahora es obligación. Pero sigue siendo, sobre todo, una buena práctica que genera confianza: el visitante que sabe con qué habla no se siente engañado cuando el bot no acierta.
Cumplir aquí no cuesta nada y se nota en la conversación.
Suena obvio, pero en muchas empresas nadie lo sabe con certeza: el chat lo instaló una agencia hace dos años y desde entonces funciona solo.
Tres formas de averiguarlo sin ser técnico:
Para que no te vendan de más, tres cosas que este caso no exige:
No hay que registrar el chatbot en ningún sitio. No existe un censo de chatbots ni una comunicación previa a ninguna autoridad.
No hay que certificar nada. El AI Act no se certifica, ni en general ni para chatbots en particular.
No hay que cambiar de proveedor. La obligación es tuya como quien lo despliega, y se cumple con el aviso. No requiere una herramienta distinta.
Un aviso honesto, porque es el error de foco más común: mientras revisas el chat por el AI Act, aprovecha para mirar qué hace con los datos.
Si el chat guarda las conversaciones, si se usan para entrenar modelos, dónde se almacenan y cuánto tiempo — todo eso es RGPD, no AI Act. Son dos normas distintas y la segunda lleva en vigor desde 2018 con sanciones bastante más rodadas.
Cumplir el aviso de IA y tener el chat guardando datos personales sin base legal ni información sería arreglar la ventana y dejar la puerta abierta.
Para no predicar en abstracto: en la web de BeServices tenemos un asistente de IA. Lleva su aviso, y si la conversación pide una persona, se pasa a una persona.
No lo contamos como mérito — es exactamente lo que describe este artículo, y lo mínimo esperable de quien escribe sobre transparencia de IA.
El cuadro completo de los cuatro casos está en qué contenido hay que etiquetar, y todas las obligaciones con fechas en la guía del AI Act para empresas.
Resumen informativo a fecha de publicación. No es asesoramiento jurídico.
Los cuatro casos que obligan a avisar, lo que no hay que declarar y el calendario, en PDF. Sin formulario y sin dejar tus datos.
Descargar gratisSí, si a la persona la atiende una IA. La obligación de transparencia del AI Act, vigente desde el 2 de agosto de 2026, incluye los sistemas que interactúan con personas. La persona tiene que saber que habla con una máquina antes de empezar a contarle cosas.
En el primer mensaje de la conversación, o visible en la cabecera del widget al abrirlo. La clave es que se vea antes de que la persona escriba, no después. Un aviso enterrado en la política de privacidad no cumple la función.
No. No existe una fórmula legal concreta ni un icono europeo que haya que usar. Lo que se pide es que el aviso sea claro y comprensible. Puedes escribirlo con tus palabras y con tu tono.
No. Si al otro lado contesta alguien de tu equipo, no hay ninguna obligación de transparencia de IA que cumplir, porque no hay IA. El caso solo aplica cuando es la máquina la que conversa.
Ese es el caso más habitual, y se resuelve avisando al principio de que la conversación la inicia un asistente automático y que puede pasar a una persona. Lo importante es que en ningún momento el visitante crea que habla con un humano cuando no lo hace.
Da igual el canal. Lo que activa la obligación es que una IA interactúe con una persona, no dónde ocurre. Un bot que responde por WhatsApp está en el mismo caso que el de la web.
Los cuatro casos que obligan a avisar, los cinco que no, y dónde está exactamente la raya cuando hay revisión humana.
Las dos obligaciones que ya se aplican, los cuatro casos que hay que etiquetar, el calendario real tras el Ómnibus Digital y la multa que sí te aplica.
Sin alto riesgo, sin proyectos de seis cifras: lo que le toca al uso normal de oficina y poco más.